Dron Categoría abierta VS Drone Categoría Específica STS

Categoría Específica STS vs Categoría Abierta – Guía Completa 2025

Categoría abierta (A1/A3 y A2) y categoría específica (STS, PDRA, Autorización): guía completa para saber qué necesitas de verdad

 

Última actualización: 2025. Verifica siempre la información directamente en AESA y EASA por si hubiera cambios de procedimiento o normativa.

Si estás empezando en el mundo de los drones o ya vuelas en categoría abierta y te planteas dar el salto a STS, es normal que aparezcan dudas:
¿me vale con A1/A3?, ¿necesito el A2?, ¿tiene sentido hacer el STS si no voy a operar en categoría específica?.

En esta guía vamos a ordenar todo esto con un enfoque práctico y pensado para pilotos y operadores en España. Veremos
qué se puede hacer en categoría abierta (A1/A3 y A2), cuándo es obligatorio pasar a categoría específica (STS, PDRA, Autorización) y en qué casos no tiene sentido invertir tiempo y dinero en un STS que luego no vas a utilizar.


Índice

  1. Categoría abierta y específica: la base del sistema
  2. Subcategorías de la categoría abierta: A1/A3 y A2
  3. A1/A3: el punto de partida para casi todo
  4. A3: volar lejos de personas y zonas pobladas
  5. A2: volar cerca de personas con más control y más responsabilidad
  6. Cuándo la categoría abierta se queda corta y tienes que ir a específica
  7. Categoría específica en 5 minutos: STS, PDRA y Autorización
  8. STS-01/STS-02: por qué no todo el mundo necesita STS
  9. Cómo elegir qué formación y categoría necesitas
  10. Formación STS 
  11. Preguntas frecuentes (FAQ)
  12. Enlaces oficiales y recursos útiles

1) Categoría abierta y específica: la base del sistema

La normativa europea de UAS (principalmente el Reglamento (UE) 2019/947) organiza todas las operaciones con drones en tres grandes categorías en función del riesgo: abierta, específica y certificada.
En la práctica diaria, casi todos los pilotos y pequeñas operadoras se mueven entre las dos primeras:

En la categoría abierta se agrupan las operaciones de bajo riesgo.
No necesitas autorización operacional previa ni declaración, siempre que respetes las limitaciones de altura, entorno y  proximidad a personas, y cuentes con la formación obligatoria (A1/A3 y, cuando proceda, A2).
Aquí es donde vuelan la mayoría de pilotos recreativos y muchos profesionales que hacen trabajos sencillos o moderadamente complejos en entornos controlados.

La categoría específica es el siguiente escalón. Entra en juego cuando la operación se sale de los límites de la categoría abierta: vuelos BVLOS (más allá de la línea de vista), entornos muy poblados, drones más pesados, operaciones complejas, etc.
Aquí aparecen los Escenarios Estándar (STS), los PDRA y las autorizaciones operacionales, además de documentación más avanzada como el Manual de Operaciones o el ConOps.

La clave práctica es esta: primero miras si tu operación encaja en categoría abierta.
Si se queda fuera por riesgo o por condiciones, entonces planteas la categoría específica y, dentro de ella, el camino más adecuado (STS, PDRA o  autorización completa).


2) Subcategorías de la categoría abierta: A1/A3, y A2

Dentro de la categoría abierta, la normativa divide las operaciones en tres subcategorías según el tipo de entorno y la proximidad a personas:

A1: volar sobre personas (no sobre concentraciones o aglomeraciones).
A2: volar cerca de personas, manteniendo distancias de seguridad y ciertas limitaciones adicionales.
A3: volar lejos de personas y lejos de zonas residenciales, comerciales, industriales o recreativas.

A nivel de formación, lo primero que debes entender es que el certificado de piloto a distancia se estructura por niveles:

  • A1/A3 es un único certificado teórico que te habilita para operar en A1 y A3 según el dron que utilices.
  • A2 es un nivel adicional que se apoya sobre A1/A3 y amplía lo que puedes hacer en entornos con personas y zonas pobladas.

Desde el punto de vista operativo, la secuencia lógica es:

Primero A1/A3 (que ya te abre muchas puertas en categoría abierta), después te apoyas en ese mismo certificado para operar en A3, y más adelante, si tu actividad lo necesita, das el salto al A2 para acercarte más a zonas con personas y edificios.


3) A1/A3: el punto de partida para casi todo

El certificado A1/A3 es, hoy en día, la puerta de entrada básica para operar drones de manera legal en la mayoría de situaciones profesionales y recreativas.
Se obtiene a través de la formación y examen online en la sede electrónica de AESA y es obligatorio para la mayoría de drones de más de 250 g o con cámara (con las excepciones previstas para cierto tipo de UAS).

Con A1/A3 accedes a dos subcategorías:

  • A1 con drones muy ligeros o de clase C0/C1, donde se acepta que puedas sobrevolar personas no participantes siempre que no sea una concentración.
  • A3 con drones más pesados, siempre que vueles lejos de personas y lejos de zonas pobladas.

En la práctica, esto significa que con A1/A3 puedes hacer muchas cosas que la mayoría de pilotos busca al principio: grabar paisajes, hacer fotografía de entornos no poblados, vuelos recreativos, incluso ciertos trabajos sencillos en zonas con presencia limitada de personas utilizando drones ligeros.

Además, A1/A3 es un requisito de base para acceder a formación superior: lo necesitarás para A2 y también para presentarte al examen teórico de STS.
Si estás empezando y no sabes hasta dónde vas a llegar con los drones, casi siempre tiene sentido empezar por aquí.

Consejo: aunque tu dron pese menos de 250 g, si tiene cámara y lo utilizas de forma habitual, formarte en A1/A3 es muy recomendable. Te ayudará a entender mejor la normativa y te evitará problemas en el futuro.

4) A3: volar lejos de personas y zonas pobladas

La subcategoría A3 es, en cierto modo, el “modo seguro” de la categoría abierta.

Está pensada para operaciones en las que el dron vuela lejos de personas no participantes y lejos de zonas residenciales, comerciales, industriales o recreativas.

En A3 no se trata tanto del tipo de dron (pueden ser UAS de cierto tamaño y peso), sino del entorno: campos, zonas rústicas, áreas amplias sin presencia de público.

La lógica es sencilla: cuando vuelas donde no hay gente, el riesgo para terceros baja muchísimo, y eso permite operar con menos limitaciones en otros aspectos.

En la vida real, A3 encaja muy bien en operaciones como:

  • Vuelos de práctica y entrenamiento en el campo, lejos de núcleos de población.
  • Fotografía y vídeo de paisajes, rutas de montaña, costas poco transitadas o zonas rurales extensas.
  • Trabajos de agricultura de precisión cuando las parcelas están alejadas de casas y vías concurridas.

Una de las ventajas de volar en A3 es que, con buena planificación, puedes hacerlo con drones relativamente grandes (si cumplen los requisitos técnicos) sin la complejidad de la categoría específica. A cambio, renuncias a volar en ciudad, cerca de aglomeraciones o sobre personas no participantes.

ATENCIÓN: que una zona parezca “vacía” no significa que realmente esté dentro de A3.
Siempre debes revisar el entorno completo: caminos, senderos, zonas de ocio cercanas, carreteras, etc. Y, por supuesto, también el espacio aéreo: áreas restringidas, entornos de aeródromos, zonas naturales protegidas etc.

5) A2: volar cerca de personas con más control y más responsabilidad

La subcategoría A2 da un paso más: permite volar cerca de personas no participantes, pero manteniendo siempre unas distancias mínimas de seguridad.

Es la opción natural cuando quieres trabajar de forma más profesional en entornos urbanos o semiurbanos con drones de cierto peso y prestaciones.

En A2 se utilizan principalmente drones de clase C2, con requisitos técnicos específicos y limitaciones de peso. A cambio de esa mayor masa y energía de impacto potencial, la normativa exige distancias horizontales respecto a personas y edificios (por ejemplo, 30 m que pueden reducirse a 5 m
con modos de baja velocidad, según el equipo y la normativa aplicable en cada momento).

Para obtener el A2 necesitas:

  • Estar en posesión del certificado A1/A3.
  • Realizar una formación adicional A2, que incluye autoformación práctica y contenidos teóricos más avanzados.
  • Superar un examen teórico específico para A2 en la sede de AESA.

En operaciones reales, A2 es el terreno natural de:

  • Reportajes audiovisuales en ciudad (siempre respetando distancias a personas y edificios).
  • Fotografía inmobiliaria y de alojamientos turísticos en zonas con cierto tránsito de personas.
  • Inspecciones sencillas de tejados, naves o fachadas en entornos donde no puedes vaciar completamente la zona.

Si tu objetivo es trabajar de forma profesional en entornos urbanos dentro de la categoría abierta, la combinación A1/A3 + A2 es probablemente el “pack” mínimo razonable. Te da margen de maniobra y te permite adaptar tu operativa para no tener que ir continuamente a categoría específica.

TIP: antes de pensar en STS, pregúntate si planificando bien las zonas, horarios y equipo, tu operación podría encajar en A2. Muchas veces, con un buen análisis previo, puedes seguir en categoría abierta y ahorrarte la complejidad de la específica.

6) Cuándo la categoría abierta se queda corta y tienes que ir a específica

Aunque la categoría abierta cubre una cantidad enorme de operaciones, llega un punto en el que se queda corta.

Si tu proyecto requiere alguno de estos elementos, probablemente estés pisando terreno de categoría específica:

  • Vuelos BVLOS (más allá de línea de vista) de forma continuada.
  • Operaciones en entornos muy poblados donde no puedes garantizar distancias o zonas libres como exige la categoría abierta.
  • Drones de mayor peso o características especiales que superan los límites de la categoría abierta.
  • Operaciones con requisitos de seguridad muy estrictos: infraestructuras críticas, espectáculos complejos, coordinación intensa con aeropuertos, etc.

En estos casos, el regulador considera que el riesgo es superior y exige algo más que “tener un título”.
Aquí aparecen conceptos como:

  • Manual de Operaciones que define cómo vuelas, qué procedimientos sigues y cómo gestionas las emergencias.
  • ConOps (Concepto de Operación) que describe el tipo de misión, entorno, perfiles de vuelo y mitigaciones.
  • Estudios de riesgo como SORA o plantillas PDRA, que permiten justificar la seguridad de la operación.

La buena noticia es que no todas las operaciones específicas tienen la misma complejidad.
En algunos casos puedes acogerte a Escenarios Estándar STS o a un PDRA, y en otros necesitarás una autorización operacional completa.
En el siguiente apartado veremos un resumen rápido de cada vía.


7) Categoría específica en 5 minutos: STS, PDRA y Autorización

Dentro de la categoría específica hay tres caminos principales para volar de forma legal:

1. Escenarios Estándar (STS)
Son tipos de operación ya predefinidos a nivel europeo, como:

  • STS-01: operaciones VLOS sobre un área terrestre controlada en entorno poblado, con UAS de clase C5.
  • STS-02: operaciones BVLOS sobre un área terrestre controlada en entorno poco poblado, con UAS de clase C6.

Aquí AESA/EASA ya han hecho gran parte del trabajo de análisis de riesgo.
Si cumples todas las condiciones del escenario estándar, el operador puede presentar una declaración operacional en lugar de solicitar una autorización completa. Eso sí, el piloto debe tener certificado teórico STS y formación práctica específica.

2. PDRA (Predefined Risk Assessment)
Son plantillas de estudio de riesgo publicadas por EASA para ciertos tipos de operaciones específicas (por ejemplo, determinados vuelos BVLOS o inspecciones).
Te permiten seguir una estructura ya definida en vez de hacer una SORA desde cero. Aun así, lo habitual es que el operador deba solicitar una autorización operacional apoyada en ese PDRA.

3. Autorización operacional completa
Cuando tu operación no encaja ni en un STS ni en un PDRA, se realiza un estudio de riesgo más detallado (por ejemplo, mediante SORA completa) y se presenta a AESA para obtener una autorización específica.
Es la vía habitual para operaciones muy avanzadas o singulares.

ATENCIÓN: aunque aquí sólo hemos dado unas pinceladas, tanto PDRA como SORA y las autorizaciones operacionales merecen una guía propia.
Si estás en ese punto, probablemente ya te convenga trabajar con Entidad Reconocida o Designada o una consultoría especializada.

8) STS-01/STS-02: por qué no todo el mundo necesita un STS

El STS se ha convertido en “el siguiente título” al que mucha gente mira cuando termina A1/A3 y A2.
Sin embargo, no tiene sentido que todo el mundo se saque el STS, especialmente si luego nunca va a operar en categoría específica.

Para entenderlo bien, piensa que el STS implica varias cosas:

  • Formación teórica más exigente que A2, con contenidos orientados a operaciones específicas.
  • Formación práctica y evaluación con una entidad reconocida, en un campo de vuelo real.
  • Vinculación, directa o indirecta, a un operador que declare u obtenga autorizaciones en categoría específica.
  • Certificados con validez limitada (5 años), que deberás revalidar si quieres conservar el nivel.

Si nunca vuelas en categoría específica y toda tu actividad encaja en A1/A3 y A2, tener un STS puede convertirse en algo puramente decorativo:
un certificado que caduca, que tendrás que renovar o revalidar, y al que no le has sacado partido práctico.

Ejemplos en los que normalmente NO tiene sentido sacar STS todavía:

  • Piloto recreativo que vuela por afición en el campo y quiere hacer alguna foto o vídeo sin objetivos comerciales.
  • Fotógrafo o videógrafo que trabaja en entornos controlados y puede ajustar sus operaciones para encajar en A2.
  • Pequeña empresa que realiza trabajos sencillos en zonas no conflictivas, sin necesidad de BVLOS ni escenarios complejos.

Ejemplos en los que SÍ empieza a tener sentido el STS:

  • Operadora que va a realizar eventos o producciones en áreas terrestres controladas en ciudad (STS-01).
  • Proyectos de inspección, vigilancia o emergencias donde se necesitan vuelos BVLOS con observadores (STS-02).
  • Pilotos que quieren trabajar de forma habitual para operadoras en categoría específica y necesitan ese nivel formativo.
En resumen: el STS es una herramienta potentísima cuando se utiliza en el contexto para el que está pensado.
Lo importante no es acumular títulos, sino que la formación que tengas se corresponda con el tipo de operaciones que vas a realizar en los próximos años.

9) Cómo elegir qué formación y categoría necesitas

Sabiendo todo lo anterior, puedes plantearte tu camino formativo y operativo de una forma mucho más ordenada.

Una manera práctica de hacerlo es seguir un pequeño recorrido mental.

PASO A PASO: elige tu nivel de forma razonada

  1. Define qué tipo de vuelos quieres hacer en los próximos 2–3 años.
    ¿Principalmente vuelos recreativos? ¿Trabajos audiovisuales en ciudad? ¿Inspecciones técnicas? ¿Proyectos BVLOS?
  2. Comprueba si puedes encajar esos vuelos en categoría abierta.
    Ajusta horarios, localizaciones y equipos para ver si puedes trabajar en A1/A3 o A2.
    Cuanto más te mantengas en abierta, menos carga documental y administrativa tendrás.
  3. Identifica si hay operaciones que inevitablemente son específicas.
    Si necesitas BVLOS, vuelos complejos en zonas muy pobladas o con requisitos de seguridad especiales, ya sabes que entrarás en categoría específica.
  4. Valora si realmente necesitas STS YA, o si es una fase posterior.
    Si hoy no tienes operativas ni clientes en específica, puede ser mejor consolidar A1/A3 y A2, trabajar un tiempo en abierta y, cuando surjan proyectos específicos, dar el salto a STS con objetivos claros.
  5. Piensa también en la parte documental.
    En categoría específica no basta con el título del piloto: necesitarás Manual de Operaciones, procedimientos, estudios de riesgo, etc. Si no quieres encargarte de esa parte, te conviene apoyarte en una entidad reconocida o contratar servicios de gestoría especializada.

Con este enfoque, la formación deja de ser una colección de certificados y pasa a ser una herramienta estratégica para acompañar el crecimiento real de tu actividad con drones.


10) Formación STS con HispalDrone

Si ya tienes claro que quieres dar el paso a categoría específica y aprovechar todo el potencial de los escenarios estándar STS-01/STS-02, la forma en la que te formes marcará una enorme diferencia en tu seguridad y en tu tranquilidad a la hora de operar.

En HispalDrone encontrarás formación STS diseñada para pilotos que quieren trabajar de verdad en categoría específica: teoría clara, orientada a la operativa, y prácticas en campo de vuelo con escenarios realistas, con grupos reducidos y trato cercano.

Puedes ver toda la información actualizada sobre la formación STS aquí:
👉 Ver formación STS 01/02 Europeo con HispalDrone

TIP: si aún dudas de si necesitas STS o te basta con A1/A3 + A2, puedes contactar con HispalDrone y plantear tu caso concreto (tipo de trabajos, clientes, zonas de vuelo). Es mucho mejor trazar un plan formativo adaptado que ir acumulando títulos al azar.

11) Preguntas frecuentes (FAQ)

¿Qué diferencia hay entre categoría abierta y categoría específica en drones?

La categoría abierta agrupa operaciones de bajo riesgo, con limitaciones claras de altura, entorno y proximidad a personas, y no requiere autorización previa ni declaración si cumples las normas.
La categoría específica se aplica cuando el riesgo es mayor (BVLOS, entornos muy poblados, drones más pesados, operaciones complejas) y exige STS, PDRA y/o autorizaciones operacionales, además de documentación como el Manual de Operaciones.

¿El certificado A1/A3 me permite volar en A3 y A2?

El certificado A1/A3 te habilita para operar en las subcategorías A1 y A3 dentro de la categoría abierta, siempre que el dron y las condiciones cumplan lo establecido en la normativa.
Para volar en A2 necesitas una formación adicional y superar un examen específico: A2 se apoya en A1/A3, pero es un nivel superior.

¿Cuándo debo pasar de categoría abierta a categoría específica?

Debes plantearte la categoría específica cuando tu operación no cabe en los límites de la abierta, por ejemplo, si necesitas vuelos BVLOS, operar en zonas muy pobladas sin posibilidad de respetar distancias de A2, trabajar con drones más pesados o realizar operaciones con requisitos de seguridad muy estrictos.
Antes de dar ese paso, conviene analizar si puedes adaptar la operación para encajar en A1/A3 o A2.

¿Tiene sentido sacarme el STS si sólo vuelo en abierta?

Si toda tu actividad se desarrolla en categoría abierta y puedes organizar tus operaciones en A1/A3 y A2, lo habitual es que no sea necesario obtener el STS de momento.
El STS implica más exigencias y tendrás que revalidarlo cada cierto tiempo. Tiene sentido cuando realmente vas a operar en categoría específica de forma habitual (eventos complejos, BVLOS, etc.).

¿Necesito un Manual de Operaciones si sólo vuelo en categoría abierta?

Para categoría abierta no se exige un Manual de Operaciones formal como el de categoría específica, aunque sí es muy recomendable documentar tus procedimientos básicos, checklist y medidas de seguridad.
En cambio, en categoría específica el Manual de Operaciones se convierte en un requisito central para demostrar cómo gestionas el riesgo y cómo organizas tus vuelos.

¿Dónde puedo consultar la normativa y procedimientos oficiales sobre drones?

La referencia principal en España es la web de AESA, donde encontrarás los apartados de formación de pilotos, categoría abierta, categoría específica, revalidación/renovación, etc.
Para la perspectiva europea, puedes consultar la web de EASA, donde se explican las categorías y subcategorías, las clases de UAS y los documentos de referencia.


12) Enlaces oficiales y recursos útiles


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